12, Enero 2021
IA y negocios reales
La inteligencia artificial ya llegó a las empresas, pero no siempre de la manera en que se cuenta. Entre promesas, automatización y nuevas oportunidades, el emprendedor tech Alan Daitch analiza qué funciona de verdad, qué es frágil y qué cambios vienen en el trabajo y los negocios.
-Hoy muchas empresas dicen que están incorporando inteligencia artificial. En la práctica, ¿qué funciona y qué es más relato?
-Hay mucho interés genuino, porque el salto de productividad que puede generar la IA bien implementada es enorme. Pero también hay empresas que la incorporan por moda o para decir que están en tema. Hoy lo que mejor funciona son los procesos internos: administración, facturación, gestión de proveedores y algunas tareas de recursos humanos. Ahí el impacto suele ser claro y medible.
-¿En qué áreas ya está generando impacto concreto en números, eficiencia o crecimiento?
-Principalmente en tareas repetitivas o administrativas, donde se puede ahorrar tiempo y reducir errores. También en desarrollo de software y en agencias digitales, donde ya se ve un aumento marcado de productividad. Hay empresas que crecen en facturación sin aumentar estructura, justamente por el apoyo de estas herramientas.
-En términos de negocio, ¿la IA hoy está más cerca de reducir costos o de generar nuevas oportunidades de ingresos?
-Hoy la reducción de costos es lo más evidente. Es medible y sucede rápido. Muchas tareas que antes resolvía gente junior ahora se automatizan. En cuanto a nuevas oportunidades de ingresos, depende del rubro. En negocios digitales sí aparecen opciones interesantes: captar clientes, redactar propuestas o brindar servicios de manera más escalable.

-¿Qué tipo de empresas están mejor posicionadas para aprovechar esta tecnología y cuáles están quedando atrás?
-Como pasó en otras revoluciones digitales, las empresas más nativas digitales corren con ventaja. Tienen mejor cultura tecnológica, procesos más flexibles y más capacidad para atraer talento. Las que quedan atrás suelen ser estructuras más tradicionales o compañías que no logran incorporar perfiles preparados para explotar la IA en serio.
-Se habla mucho de automatización. ¿Dónde viste que realmente reemplace el trabajo y dónde todavía necesita intervención humana?
-Ya se ve reemplazo en agencias, consultoras digitales y algunas áreas de software. También en tareas operativas de back office. Donde sigue siendo muy necesaria la intervención humana es en ventas, liderazgo, dirección de equipos y roles donde importa el criterio. La IA todavía no puede reemplazar eso.
“La IA no tiene criterio: ahí empieza el verdadero valor humano”
-Hace poco algunas grandes empresas reconocieron arrepentimiento tras reemplazar personas por IA. ¿Qué opinás?
-Creo que hay mucho ruido alrededor del tema y experiencias muy distintas. Algunas decisiones se tomaron demasiado rápido, con herramientas menos maduras que las actuales. Pero no creo que esto sea una moda pasajera. La mejora en productividad es real. La gran pregunta es si los nuevos puestos que se generen van a aparecer a la misma velocidad que los que desaparecen.
-En este nuevo contexto, ¿qué habilidades empiezan a ser más valiosas dentro de una organización?
-El criterio, sin dudas. Saber hacia dónde querés llegar, entender prioridades y tomar buenas decisiones. También la coordinación de equipos y la comunicación clara. Los agentes de IA todavía necesitan bastante dirección humana, así que quien sepa ordenar, liderar y comunicar va a tener mucho valor.

-¿Cambia la forma de liderar equipos cuando muchas tareas pasan a estar mediadas por IA?
-Sí. Ya hay empresas que, al abrir una búsqueda laboral, piden justificar por qué esa tarea no la puede hacer la inteligencia artificial. Además, el líder del futuro probablemente no gestione solo personas, sino también sistemas automatizados. Va a tener que combinar talento humano con agentes digitales.
-Para un emprendedor que empieza hoy, ¿la IA es una ventaja competitiva real o una condición de base?
-Hoy es una condición de base para casi cualquier emprendimiento digital. Permite arrancar con menos costos administrativos, lanzar prototipos rápido y operar liviano. Para transformarla en ventaja competitiva real hace falta algo más difícil: expertise, creatividad e ingenio para usarla de formas nuevas.
-Con herramientas cada vez más accesibles, pareciera que cualquiera puede lanzar algo. ¿Qué diferencia a los proyectos que crecen?
-La tecnología sola ya no alcanza. Se vuelve commodity muy rápido. Lo que diferencia proyectos es construir barreras alrededor: datos propios, certificaciones, alianzas estratégicas, integración con el mundo real, comunidad o marca. Eso es más importante que la herramienta en sí.

-A los seres humanos, ¿qué nos aporta realmente todo este nuevo universo artificial?
-Entiendo que genera miedo e inquietud, porque es una época de muchos cambios juntos. Pero a largo plazo puede aportar muchísimo bienestar. Si logramos distribuir bien los beneficios de esta revolución, podríamos vivir en un mundo con más abundancia y acceso a capacidades que antes estaban reservadas para pocos.
-Mirando a corto plazo, ¿qué cambios concretos vamos a ver en las empresas en los próximos años?
-Hoy ya estamos entrando en la era de los agentes. Dejamos de hablarle a la inteligencia artificial para empezar a ponerla a trabajar por nosotros. Eso ya está pasando. Pensar a dos o tres años es dificilísimo, porque todo cambia muy rápido, pero las empresas que mejor se adapten van a transformarse de formas que hoy todavía cuesta imaginar.
En definitiva, para Daitch la discusión ya no pasa por si la inteligencia artificial llegará o no al mundo empresarial. Eso ya ocurrió. La diferencia estará entre quienes la usen como algo pasajero, débil, o hasta anecdótico, y quienes la conviertan en una herramienta real de crecimiento.
