12, Enero 2021
Grandmacore: qué hay detrás de esta tendencia que invita a bajar el ritmo
Tejido, bordado, jardinería, rompecabezas, lectura, recetas caseras o tardes tranquilas en casa. Lo que durante años fue asociado a las “cosas de abuela”, hoy vuelve con fuerza entre jóvenes y adultos bajo una tendencia que crece cada vez más: el grandmacore. Pero detrás de los hobbies tranquilos aparece algo más profundo: la necesidad de encontrar bienestar en medio de una vida acelerada.
El grandmacore, también conocido como granny core, combina elementos vinculados a la vida cotidiana de otras épocas: tejidos, manualidades, mantas, vajilla antigua, flores, recetas caseras, lectura o tardes tranquilas en el hogar.

Aunque en redes sociales suele mostrarse desde lo visual y lo estético, el fenómeno también refleja algo más profundo: la necesidad de desacelerar en medio de rutinas atravesadas por el cansancio mental, la hiperconectividad y la productividad constante.
Distintos medios internacionales señalan que la tendencia creció especialmente después de la pandemia, impulsada por la búsqueda de comodidad, calma y conexión con hábitos más lentos.
Una respuesta al agotamiento digital
Vivimos en un contexto donde gran parte del día transcurre entre pantallas, notificaciones y múltiples estímulos. El celular acompaña cada momento de la rutina: trabajo, descanso, ocio e incluso las pausas.
Frente a esto, cada vez más personas empiezan a valorar actividades manuales y pausadas.
Tejer, cocinar, coser, cuidar plantas o hacer cerámica tienen algo en común: requieren presencia, atención y tiempo. Y justamente por eso generan sensación de calma.

Especialistas en bienestar señalan que muchos jóvenes encuentran en estas actividades una forma de “detox digital” y una manera de reducir el estrés cotidiano. Además, movimientos repetitivos como los que se realizan al bordar o tejer, pueden ayudar a activar el sistema nervioso parasimpático, asociado a estados de relajación.
También permiten conectar con el presente y bajar el nivel de sobreestimulación.
La necesidad de frenar en un mundo acelerado
El crecimiento del grandmacore también refleja algo de época. En medio de rutinas atravesadas por la inmediatez, la hiperproductividad y la conexión permanente, muchas personas empiezan a sentir cansancio frente a la idea de estar disponibles todo el tiempo.
Responder rápido, hacer varias cosas a la vez, consumir contenido constantemente o sentir que cada momento debe ser “aprovechado” puede generar agotamiento mental.
En ese contexto, hobbies simples y pausados empiezan a ocupar otro lugar. No porque resuelvan todos los problemas, sino porque ofrecen algo que muchas veces falta en la vida cotidiana: tiempo sin apuro, atención sostenida y momentos de calma real.
Muchos de estos hobbies recuperan el valor de hacer algo simplemente por disfrute, sin necesidad de productividad o resultados.
Hobbies que también hacen bien
Más allá de las tendencias, el interés por este tipo de actividades también abre una pregunta interesante: ¿qué espacios tenemos hoy para hacer algo simplemente porque nos hace bien?
Incorporar momentos más pausados no implica cambiar por completo la rutina. Muchas veces, pequeños hábitos pueden marcar una diferencia:
- Dedicar unos minutos del día a una actividad manual.
- Recuperar hobbies que habíamos dejado de lado.
- Pasar tiempo sin pantallas.
- Cocinar algo casero sin hacerlo “a las apuradas”.
- Leer algunas páginas antes de dormir.
- Cuidar plantas o conectar con espacios verdes.
No se trata de hacer todo perfecto ni de seguir una moda, sino de encontrar actividades que ayuden a bajar el ritmo y generar bienestar.
Muchos de estos hobbies recuperan el valor de hacer algo simplemente por disfrute, sin necesidad de productividad o resultados.
