Negocios

12, Enero 2021

Trabajo entre generaciones

En las empresas conviven personas de distintas edades que aportan miradas, valores y estilos diversos. Esta convivencia ofrece grandes oportunidades, aunque también presenta desafíos que invitan a repensar cómo construir equipos más integrados y colaborativos.

La diversidad en el ámbito laboral ya no se limita a cuestiones de género, cultura o formación. Cada vez más, la edad y el recorrido vital se convierten en factores que enriquecen —y a la vez desafían— la dinámica de los equipos de trabajo. Según el II Informe Etalentum sobre convivencia generacional, publicado en noviembre de 2024, el 63% de los empleados asegura que interactuar con personas de otras generaciones es algo habitual en su día a día, lo que refuerza la necesidad de encontrar estrategias para potenciar esa convivencia.

El 63% de los empleados asegura que interactuar con personas de otras generaciones es algo habitual en su día a día.

Las empresas reconocen el valor de esta diversidad. El estudio señala que el 95% considera beneficioso contar con equipos multigeneracionales, destacando ventajas como la diversidad de perspectivas y la transferencia de conocimientos. Sin embargo, casi la mitad (47%) admite que gestionarla supone un reto importante.

Ventajas y oportunidades

Cuando diferentes generaciones trabajan juntas, el intercambio resulta sumamente enriquecedor. Las personas con más trayectoria suelen transmitir no solo conocimientos técnicos, sino también experiencias y aprendizajes que ayudan a enfrentar situaciones complejas. Al mismo tiempo, los más jóvenes impulsan nuevas formas de hacer, introducen la tecnología con naturalidad y promueven mayor flexibilidad y creatividad.

En esa sinergia aparecen las oportunidades más interesantes: una visión más amplia de los problemas, la posibilidad de innovación constante y la construcción de un clima laboral más inclusivo.

La diversidad generacional es un reto, pero también una gran oportunidad de aprendizaje innovación.

Los principales desafíos

No todo es sencillo. El informe muestra que el 46% de los trabajadores percibe barreras de comunicación vinculadas a las diferencias de edad, valores y prioridades. Para algunos, la estabilidad y el compromiso con la empresa son centrales; para otros, el propósito, la flexibilidad o la conciliación entre vida personal y laboral resultan más relevantes.

Estos contrastes pueden generar malentendidos o tensiones, sobre todo si no existen espacios de diálogo. La clave, entonces, no es evitar la diferencia, sino gestionarla de manera que se convierta en un motor de crecimiento y no en un obstáculo.

Estrategias que inspiran

Frente a esta realidad, muchas organizaciones están desarrollando iniciativas específicas. Entre ellas, se destacan la creación de espacios de interacción que promueven el intercambio más allá de las tareas cotidianas, y la implementación de programas de mentoría, donde empleados con más experiencia transmiten sus conocimientos a quienes recién se inician, al mismo tiempo que aprenden de ellos nuevas formas de trabajar. Estas prácticas no solo fortalecen el sentido de equipo, sino que también ayudan a reconocer el valor que cada persona aporta, independientemente de su edad.

Rasgos generacionales

Si bien cada individuo es único, algunos rasgos suelen asociarse a los distintos grupos etarios en el mundo laboral:

👉🏼 Baby Boomers: esfuerzo, compromiso con la empresa y búsqueda de estabilidad.

👉🏼 Generación X: flexibilidad, autonomía y equilibrio entre vida personal y profesional.

👉🏼 Millennials: conciliación laboral, oportunidades de desarrollo y natural manejo de la tecnología.

👉🏼 Generación Z: propósito, creatividad, flexibilidad, dominio digital y necesidad de feedback constante.

Estas características, lejos de ser etiquetas rígidas, funcionan como un punto de partida para comprender cómo se complementan y qué puede aportar cada generación a la convivencia diaria.

Un cambio de mirada

Gestionar la diversidad generacional es mucho más que administrar diferencias: es una oportunidad para construir equipos innovadores y más humanos. Las organizaciones que logran integrar esas miradas no solo fortalecen sus resultados, sino que también promueven un entorno de trabajo más saludable y sostenible.

Al fin y al cabo, convivir con distintas generaciones enriquece la experiencia laboral y nos recuerda que la diferencia, bien gestionada, siempre suma.

Gestionar la diversidad generacional es mucho más que administrar diferencias: es una oportunidad para construir equipos innovadores y más humano.

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