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12, Enero 2021

Ciberseguridad y personas mayores: claves para incluir y acompañar

El avance de la tecnología nos permite estar más conectados que nunca. Hoy en día, realizar trámites, hacer gestiones bancarias o comunicarnos con la familia desde el celular es una realidad cotidiana para las personas adultas mayores. Sin embargo, este proceso de inclusión digital también plantea un desafío clave: protegerlas frente a los riesgos del entorno virtual.

Las estadísticas explican por qué los ciberdelincuentes se concentran frecuentemente en esta franja etaria:

  • A nivel local, un informe del Centro de Estudios en Ciberentornos y Sociedad Digital de BTR Consulting reveló que el 68% de las personas mayores de 65 años sufrió o estuvo expuesta a al menos un intento de estafa digital. Además, el estudio advierte que solo el 10% llega a realizar la denuncia, en gran medida por temor, desinformación o vergüenza.
  • A nivel global, según datos del Internet Crime Complaint Center (IC3) del FBI, solo en Estados Unidos más de 88.000 personas mayores de 60 años sufrieron fraudes en línea en un solo año, acumulando pérdidas superiores a los 3.100 millones de dólares.

Aunque los usuarios más jóvenes reciben con mayor frecuencia intentos de engaño, en los adultos mayores los fraudes resultan económicamente más destructivos. Los ciberdelincuentes aprovechan que suelen contar con ahorros de toda la vida, indemnizaciones o fondos de retiro, sumado a una menor familiaridad con las trampas de los entornos virtuales.

Ciberseguridad y personas mayores: claves para incluir y acompañar

Entender cómo operan los engaños

Para construir soluciones efectivas, es necesario comprender qué factores aprovecha la delincuencia informática:

  • La presión de la urgencia y el respeto institucional: quienes crecieron confiando en la palabra de instituciones públicas o bancarias suelen acatar indicaciones cuando un mensaje simula provenir de ANSES, PAMI o un banco.
  • La barrera de la interfaz y la memoria: las aplicaciones bancarias suelen cambiar sus botones, pedir tokens o exigir contraseñas complejas difíciles de memorizar. Ante la incomodidad, es habitual que se reutilice la misma clave sencilla para todos los servicios, abriendo la puerta al secuestro de cuentas.
  • El temor a molestar: muchas veces, ante un mensaje sospechoso o un error en la pantalla, las personas mayores evitan consultar a sus familiares por miedo a parecer "torpes" o ser juzgados, lo que facilita que tomen decisiones precipitadas en soledad.

Las modalidades de fraude más habituales

❌ Mensajes engañosos por e-mail o SMS (Phishing y Smishing): comunicaciones falsas que simulan ser de organismos públicos (como ANSES o PAMI) o bancos, solicitando el ingreso a portales clonados para robar credenciales.

❌ Llamadas de presión: contactos telefónicos donde se hacen pasar por asesores bancarios, técnicos de sistemas o familiares en situación de emergencia, exigiendo transferencias o datos personales.

❌ Plataformas comerciales falsas: sitios web o perfiles de redes sociales que promocionan productos a precios insólitamente bajos para cobrar sin realizar la entrega.

❌ Solicitud de códigos de verificación: mensajes que piden reenviar un código de 6 dígitos recibido por SMS para apoderarse de la cuenta de WhatsApp.

Hábitos simples para estar protegidos

  • Gestión de contraseñas: usar una libreta o cuaderno físico en casa exclusivo para contraseñas. Es sustancialmente más seguro que repetir la misma clave en internet o anotar en un papel suelto. De todas maneras, es importante aclarar que el cuaderno, nunca debe sacarse de la casa ni incluir los usuarios/bancos asociados de forma obvia.
  • Llamadas de urgencia: acordar una palabra clave familiar para llamadas de supuesta urgencia e instaurar el hábito de pausar y llamar directamente a la entidad oficial antes de actuar.
  • Refuerzo: utilizar el concepto del "Cuelgue y Verifique". La regla de oro ante una llamada sospechosa o aterradora es: colgar inmediatamente, tomar aliento y llamar directamente al familiar o al número oficial de la institución desde la agenda personal.
  • Seguridad en aplicaciones: ayudarles a activar la verificación en dos pasos (2FA) en WhatsApp y correo, dejando la traba de seguridad lista sin exigirles gestiones técnicas.
  • Conexiones fuera del hogar: configurar los dispositivos para que no se conecten automáticamente a redes Wi-Fi públicas en plazas, hospitales o transporte.

Acompañar con paciencia y sin juzgar

El rol de la familia y de las instituciones no debe ser limitar el acceso a la tecnología, sino actuar como una red de contención. Generar un clima donde consultar una duda sea motivo de tranquilidad y no de reto es la mejor garantía para que los adultos mayores ejerzan su ciudadanía digital con total seguridad y autonomía.

El rol de la familia y de las instituciones no debe ser limitar el acceso a la tecnología, sino actuar como una red de contención.

Recordar que ninguna institución seria (ni SanCor Salud, ni un banco, ni ANSES/PAMI) solicita claves, tokens ni códigos por llamadas o WhatsApp.

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