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12, Enero 2021

Junior Fernandes: vivir y jugar sin límites

De chico lloraba porque no podía jugar a la pelota. Hoy es una de las figuras de Los Murciélagos y su historia impulsó a un club a crear el fútbol para ciegos. Un recorrido atravesado por el esfuerzo, la inclusión y una manera distinta de entender la vida.

Junior Fernandes jugador Los Murciélagos

Cuando era apenas un niño, Junior Fernandes lloraba en una plaza porque no podía jugar al fútbol. Ese mismo día, una pelota improvisada y un gesto de inclusión cambiaron su historia para siempre. Años después, no solo se convirtió en una de las figuras de la Selección Argentina de fútbol para ciegos, sino que también fue el motor para que Cañuelas Fútbol Club impulsara la disciplina. Hoy, con una carrera marcada por el alto rendimiento y una mirada profundamente agradecida sobre su vida, asegura: “No cambiaría nada de lo que me tocó vivir”.

-Convivís con la ceguera desde muy chico, ¿en qué momento dejó de ser una limitación y empezaste a construir tu identidad desde otro lugar?

-Creo que nunca lo fue, mis padres me criaron así, sin que me ponga ningún límite y sabiendo que con trabajo y esfuerzo se pueden conseguir las cosas.

Fue más o menos en cuarto año de la secundaria cuando empecé a construir mi propia identidad, cuando ya el bullying y esas cuestiones no me afectaban porque tenía otra cabeza. Asumí que iba a ser ciego y no lo veía como un problema, sino como una incapacidad diferente a la de otras personas.

-Hay una imagen muy fuerte de tu infancia: vos llorando en la plaza porque no podías jugar, hasta que unos chicos improvisaron una pelota para incluirte. ¿Qué te quedó de ese momento?

-En ese momento, quien hoy es mi padrino, formaba parte de un grupo de Acción Católica. Se acercó, me vio llorando y le dije que no podía ver ni jugar al fútbol. Entonces me dio la pelota y jugaba de su mano, hasta que se le ocurrió ponerle una bolsa para que hiciera ruido. Ahí me enamoré del fútbol. Empecé a meterme más y a hacer otros amigos que siempre me incluyeron y hasta me iban a buscar para jugar a la pelota.

-Tu papá tuvo un rol clave en tu inclusión, tanto en la escuela como en el deporte. ¿Qué impacto tuvo en la persona y en el jugador que sos hoy?

-Mi papá fue fundamental. Me enseñó sus valores y que todo lo que me propusiera,  lo tenía que ganar. Pero también mis amigos, porque siempre me incluyeron y me trataron como a una persona normal. Aunque suene raro, a veces no pasa eso. Tanto ellos como mi padre son parte fundamental de lo que soy hoy como jugador, aprendí muchas cosas y hoy las vuelco en la cancha.

-El club Cañuelas prácticamente impulsó el fútbol para ciegos para que vos pudieras jugar. ¿Qué significa haber sido el motor de algo así?

-Cañuelas fue el club que fundó por mi culpa, por decirlo de alguna manera, el fútbol para ciegos en 2017. Para mí fue un sueño vestir los colores del club de mi ciudad, que en ese momento era gran parte de mi vida. Algún día me gustaría volver y seguir representándolo.

“Después de ganar el mundial entendí que el fútbol ya no era un sueño, sino una realidad”.

-¿En qué momento sentiste que el fútbol ya no era solo un sueño, sino tu camino profesional?

-Creo que cuando estuve en el Mundial. Después de haberlo ganado y en las trece horas que tuvimos de vuelo para volver desde Inglaterra, entendí un poco lo que había logrado y que el fútbol ya no era un sueño, sino una realidad.

Muchos jugadores sueñan con llegar a la selección y ganar algo, pero lograrlo es para pocos. Entonces, soy un afortunado por haber debutado en un Mundial siendo importante para el equipo, para mí fue un sueño.

-En un deporte como el fútbol para ciegos, la comunicación y la confianza son clave. ¿Cómo es el vínculo dentro del grupo de Los Murciélagos y de qué manera se apoyan entre ustedes dentro y fuera de la cancha?

-Somos una familia, un grupo muy unido, y nos basamos en ese vínculo, en escuchar al compañero también en lo que ocurre por fuera del deporte. Cuando llega alguien nuevo, tratamos de enseñarle cómo seguir el camino del deporte y de la vida. El cuerpo técnico también trabaja mucho en el fortalecimiento de los vínculos dentro del grupo, eso es lo principal de Los Murciélagos.

Dentro de la cancha siempre decimos que hay que entregar todo por el compañero. Y que, cuando vamos a un torneo, aunque viajemos 10, hay 15 compañeros más que están apoyando y también jugamos por ellos.

-¿Cómo es tu rutina de entrenamiento y qué aspectos trabajás más para mejorar tu rendimiento?

-Entreno de lunes a viernes con la selección y los sábados con Huracán (N. del R: actual club de Junior). Soy muy competitivo y autoexigente: entro a la cancha con la idea de mejorar todo el tiempo.. Principalmente, trato de trabajar mucho la velocidad y la resistencia, me exijo cada día un poco más, eso es algo por lo que trabajo mucho.

-¿Qué lugar ocupan lo mental y lo emocional en tu juego?

-Soy un jugador que trata de jugar como en el barrio. Puede sonar a frase hecha, pero trato de divertirme aunque el fútbol sea mi trabajo y exija responsabilidad. A veces por la presión es difícil, pero intento hacer dentro de la cancha lo que hacía con mis amigos en el barrio, de traer esos recuerdos antes de los partidos para poder estar distendido.

También trabajo mucho con la psicóloga de Los Murciélagos la motivación. Cuando la primera jugada me sale bien, ya está. Y si no, trato de estar concentrado y de pensar solamente en lo que está pasando en el partido.

Junior Fernandes Fútbol Para Ciegos Argentina FADeC

-¿Sentís que el deporte ayuda a cambiar la mirada de la sociedad sobre la discapacidad? ¿En qué cosas concretas lo ves?

-Creo que el deporte está ayudando a cambiar la mirada que se tiene sobre la discapacidad. Siempre digo que la ceguera es una cosa, pero el deportista ciego es otra diferente. Los Murciélagos, dentro de la cancha, somos deportistas de alto rendimiento que cuando se ponen la celeste y blanca tratan de dejar todo.

Me pone feliz que empresas como SanCor Salud se acerquen a FADeC porque eso ayuda un montón a concientizar a la gente para que nos mire de otra manera.

-Fuiste papá recientemente, ¿qué cosas te gustaría transmitirle a tu hijo desde tu historia?

-Para mí fue un sueño ser padre, estoy muy feliz. Le enseñaría los valores de la vida, a luchar por sus sueños aunque mucha gente le diga que no, porque con trabajo y esfuerzo se cumplen. Y que sea buena persona, creo que eso es lo fundamental que quisiera transmitirle.

-Si pudieras hablarle a ese chico que lloraba en la plaza porque no podía jugar, ¿qué le dirías hoy?

-Que no cambiaría nada. Siempre digo que, si la vida me diera a elegir entre ver o quedar ciego, volvería a elegir quedar ciego porque viví muchas cosas lindas, conocí muchos países, muchas personas buenas…Soy un agradecido, no cambiaría nada de todo lo que viví, todo es aprendizaje.

La ceguera no me impide nada. Seguramente no voy a poder subirme a un auto y manejar a toda velocidad, pero fuera de eso, me desenvuelvo en la vida como cualquier persona y eso también se lo debo al deporte.

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