12, Enero 2021
Melisa Pereyra: Valorarnos tal cual somos
Para hablar sobre salud sexual y reproductiva, conversamos con Melisa Pereyra, médica graduada de la Universidad de Buenos Aires con especialización en Ginecología y Obstetricia, y autora del libro V. Ciencia para una geografía íntima sin mitos. A través de su popular cuenta de Instagram @ginecoonline, donde reúne a más de 850 mil seguidores, Melisa enfatiza la importancia de que cada mujer comprenda y conozca su cuerpo y resalta los cuidados esenciales que deben considerarse.
—¿Cuáles creés que son los tabúes más persistentes sobre la salud sexual y reproductiva hoy en día?

—El tabú más presente que veo en el consultorio es la menstruación en sí misma, todo lo relacionado con el ciclo menstrual. El contacto de nuestro cuerpo con el sangrado, para poder identificar si es abundante, o el dolor menstrual. Si bien hoy en día se está hablando mucho más, se está generando más información y concientización, anteriormente hablar de menstruación era un secreto; por ejemplo, en ausencias laborales por hemorragia o por sangrados uterinos abundantes se inventaba otro diagnóstico para no decirlo.
Otro tabú, desde el ámbito sexual, como los dolores y molestias en las relaciones sexuales, la falta de deseo sexual, hoy se está consultando mucho, porque se está permitiendo que la mujer exprese qué es lo que siente. Creo que son dos temas que se están trabajando mucho y eran muy tabú en la salud femenina.
—¿Por qué considerás que muchas mujeres todavía se sienten incómodas hablando sobre sus cuerpos y su salud sexual? ¿Qué hace falta para revertir este sentimiento?
—Hablar sobre nuestro cuerpo es un tema que, muchas veces, las mujeres sienten vergüenza de contarlo. Esto tiene un trasfondo cultural, arraigado también a lo religioso. Todavía hay muchos mitos que están presentes, como por ejemplo, la idea de que durante la menstruación no hay que bañarse ni lavarse el pelo, aunque parezca increíble. Ocurre que desde la casa, esa es la educación, ya que muchas abuelas y madres no tuvieron educación sexual. Hoy día, se está trabajando mucho. Va a llegar un momento donde tengamos toda la información, pero aún hay generaciones que arrastran estas creencias, mujeres adultas que no tienen los conocimientos adecuados y son quienes educan a las adolescentes.
“Aún hay generaciones que arrastran estas creencias, mujeres adultas que no tienen los conocimientos adecuados y son quienes educan a las adolescentes”.
Pienso que es importante trabajar difundiendo herramientas e información a través de diferentes medios. Hablar con naturalidad sobre estos temas ayuda a conocer e identificar para prevenir ciertas patologías, para amigarse con el cuerpo y gestionar nuestra salud y vida de forma responsable. A veces se juzga a las personas por no haberse cuidado, pero la pregunta es: ¿tenían las herramientas, la información y el acceso?
Se trata de una cuestión que involucra la salud y otros aspectos como el educativo y económico. Si alguien no tiene acceso a un centro de salud o a una educación de calidad, no puede obtener la información necesaria. Estamos en un proceso positivo, pero sigue habiendo muchos temas para trabajar.
La educación sexual juega un papel clave en este proceso. Lo que se necesita es poner más foco en la realidad y las necesidades del momento del desarrollo de esa persona. No se trata simplemente de ir con un dibujito o un texto, sino que cada persona lo sienta propio, que es parte de su cuerpo y que es un proceso que van a atravesar en algún momento. Muchas veces son las maestras las que se capacitan y dan este tipo de contenidos, pero quizás necesitamos un mayor acercamiento del sistema de salud para también generar un vínculo para que haya educación y buena salud.

“La comparación no es buena porque cada mujer es un mundo, tiene sus procesos, pero valorar que estamos vivas, sanas, y eso es lo que necesitamos”.
—Sos una reconocida influencer. ¿Qué te motivó a hablar sobre salud sexual y reproductiva en Instagram? ¿Cómo vivís esta experiencia?
—Lo que me motivó fue la residencia, los cuatro años que hacemos para recibirnos de especialistas. Cuando estamos en la carrera, quizás no vemos, o al menos a nivel personal desconocía la necesidad de información que tenían las personas; veía muchas falencias, desconocimientos y pensé en comenzar a transmitir información que tengo porque estudié, pero que debería ser una libertad de acceso para todas, básica. No con información técnica que solo llega a los profesionales, sino como una herramienta preventiva, porque en salud pública se habla de atención primaria, de prevención, pero socialmente ninguna persona está preparada con la información adecuada. Y ahí empecé a hacer publicaciones y comenzaron a viralizarse y no eran quizás contenidos de ocio. Y reflejó el interés de las personas y la necesidad de conocerse a una misma en lo que es la salud femenina. Así nació y creció @gineconline.

—¿Qué importancia le das a la salud mental en relación con la salud sexual y reproductiva?
—Es un todo. Siempre en cualquier tipo de presentación, cualquier tipo de patología ginecológica, la salud mental tiene que estar presente. Por eso, también mi trabajo lo ejerzo de una forma donde primero se conoce a la paciente, se ve qué estilo de vida tiene, si trabaja, si tiene hijos, si vive en este país. Se ve todo el contexto y a partir de ahí, con el diagnóstico, se trata de trabajar el nivel emocional. Pero para que podamos trabajar en conjunto, tenemos que tener tiempo y escucha, que comúnmente es lo que hace falta. A veces uno se focaliza en el dolor o en la patología, y no miramos alrededor, que es fundamental.
—Para cerrar, ¿qué mensaje te gustaría transmitir a las mujeres que enfrentan dificultades para aceptarse a sí mismas o que sienten que no son aceptadas por los demás?
—Trato de que, primero, se quieran. Nosotras somos un cuerpo; si supiéramos cómo funciona, amaríamos su perfección, disfrutaríamos cada parte y lo cuidaríamos como si fuera oro, desde el cuidado personal hasta el cuidado para con el otro. Siempre vamos a querer mejorar algo y eso está bien, ya que es una vista a futuro sobre cómo quiero ser. Está bueno querer superarnos día a día pero lo fundamental es valorarnos tal cual somos. No mirar a los costados. La comparación no es buena porque cada mujer es un mundo, tiene sus procesos, pero valorar que estamos vivas, sanas y eso es lo que necesitamos.
“Hablar con naturalidad sobre estos temas ayuda a prevenir patologías, amigarse con el cuerpo y gestionar la salud responsablemente”.
Valorarnos, cómo es la forma de mis mamas, el color de mi vulva, mi cuerpo en general. Somos únicas. Falta más amor propio y a partir de eso ya levanta la autoestima y tiene un enfoque en la vida diferente. Es un trabajo personal difícil y es un proceso que conlleva muchos cambios; hay altibajos pero lo principal es no compararse con otros sino empezar a identificarse uno mismo y una vez que uno sabe lo valioso que es, empieza a cuidar- se y a valorarse. Dejar de mirar a los costados.