12, Enero 2021
¿Tenemos que temerle al ‘Super Niño 2026’?
El fenómeno El Niño se intensifica y podría influir en las lluvias de la primavera y el verano argentinos. Qué regiones podrían registrar precipitaciones por encima de lo normal, cuáles son los riesgos y por qué los especialistas recomiendan anticiparse.
El llamado Superniño 2026 enciende las alertas climáticas de cara al verano en el país. Este fenómeno continúa fortaleciéndose y los pronósticos internacionales anticipan que podría alcanzar una intensidad de fuerte a muy fuerte durante los próximos meses. Para Argentina, uno de los principales focos de atención está puesto en las lluvias, los posibles excesos de agua y el comportamiento de los grandes ríos.
Según el Centro de Predicción Climática de Estados Unidos (NOAA), publicado el 8 de octubre, existe más de un 83% de probabilidad de que El Niño se mantenga en niveles fuertes a muy fuertes hasta el período enero-marzo de 2027. En tanto, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) confirmó en su informe de octubre que las condiciones corresponden a una fase cálida de fuerte intensidad.
Aunque la expresión Superniño se utiliza para describir episodios de intensidad excepcional, no significa que sus consecuencias sean iguales en todas las provincias ni que necesariamente se produzcan inundaciones generalizadas. El impacto depende de la evolución del fenómeno y de otros factores atmosféricos, hidrológicos y locales.

¿Qué es el Superniño y cómo se produce?
El Niño forma parte del fenómeno climático conocido como El Niño-Oscilación del Sur (ENOS). Se desarrolla cuando las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial se calientan por encima de sus valores habituales y se producen cambios en la circulación atmosférica. Estas alteraciones pueden modificar los patrones de lluvia y temperatura en distintas partes del mundo.
En Argentina, El Niño suele asociarse con una mayor probabilidad de precipitaciones abundantes en sectores del centro y el noreste del país, además de cambios en el comportamiento de las cuencas de los ríos Paraná, Paraguay y Uruguay. Sin embargo, no es un pronóstico de lluvias para cada localidad: sus efectos varían según la región y la época del año.
Qué zonas de Argentina podrían verse más afectadas
Las proyecciones y los antecedentes analizados por especialistas del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) señalan que la primavera y el verano podrían presentar lluvias superiores a los valores habituales en distintas zonas del territorio nacional. La atención se concentra especialmente en el norte y el centro del país y en áreas vinculadas a la cuenca del Plata.
El riesgo más importante aparece cuando las precipitaciones se acumulan durante varios días o semanas, porque los suelos pueden perder capacidad de absorción y aumentar las posibilidades de anegamientos, complicaciones en caminos y afectaciones a viviendas e infraestructura. También pueden crecer los niveles de los ríos y arroyos, con consecuencias para las poblaciones cercanas a sus márgenes.
En el sector agropecuario, la disponibilidad de agua puede favorecer determinados cultivos, pero los excesos hídricos también pueden dificultar la siembra, el tránsito de maquinaria y las tareas de cosecha, además de afectar la producción ganadera. Por eso, el INTA recomienda ajustar las decisiones según las condiciones de cada zona y seguir de cerca la evolución de las lluvias.

¿Qué debemos esperar?
La intensidad de El Niño no permite anticipar por sí sola cuántas tormentas habrá, qué temperaturas se registrarán ni si una ciudad sufrirá una inundación. Para conocer esas condiciones es necesario consultar los pronósticos estacionales y las alertas meteorológicas, que se actualizan a medida que se acerca cada período.
Sí existe una razón para prestar atención: un evento fuerte puede aumentar la probabilidad de precipitaciones por encima de lo normal en regiones sensibles a los excesos de agua. Si esas lluvias coinciden con suelos saturados o con niveles elevados de los ríos, el impacto puede ser mayor.
Por eso, además de seguir los pronósticos del SMN, es importante atender los avisos de las autoridades locales, evitar circular por calles o caminos inundados y no acercarse a cursos de agua durante las crecidas. En las zonas rurales, la planificación del drenaje y la protección de instalaciones, animales e insumos pueden ayudar a reducir daños.
