12, Enero 2021
Adoptar una mascota en la adultez: una decisión que también puede cuidar tu salud
La edad no tiene por qué ser un límite a la hora de adoptar una mascota. De hecho, compartir la vida con un perro o un gato puede favorecer la actividad física, reducir la sensación de soledad y contribuir al bienestar emocional. Conocé por qué cada vez más especialistas destacan los beneficios de esta decisión.

“¿Soy demasiado grande para adoptar?” Es una pregunta que muchas personas se hacen cuando piensan en sumar una mascota a su vida. “¿Y si después no puedo cuidarlo?”, “¿Y si vive más años que yo?” o “¿No será demasiado trabajo?” son algunas de las dudas más frecuentes.
Sin embargo, distintos estudios han demostrado que adoptar una mascota en la adultez no solo es posible, sino que también puede convertirse en una decisión muy positiva para la salud física y emocional. Siempre que se trate de una adopción responsable y acorde a las posibilidades de cada persona, la compañía de un perro o un gato puede mejorar la calidad de vida y aportar una nueva rutina llena de momentos compartidos.
Una rutina con más movimiento
Diversas investigaciones muestran que las personas mayores que tienen perros suelen mantenerse más activas gracias a los paseos diarios, una rutina que contribuye a preservar la movilidad y la salud cardiovascular
Incluso cuando se trata de un gato u otra mascota, las tareas de cuidado implican movimiento y ayudan a sostener rutinas saludables.
Una gran compañía contra la soledad
Una revisión que reunió la evidencia disponible encontró que la compañía de un perro puede favorecer las relaciones sociales y ayudar a disminuir la sensación de soledad en personas mayores.
Además del vínculo afectivo, muchas veces los paseos o las visitas al veterinario generan oportunidades para socializar y conocer otras personas, fortaleciendo los lazos con la comunidad.
Un nuevo propósito cada día
Alimentar a la mascota, jugar con ella, salir a pasear o simplemente compartir tiempo todos los días ayuda a organizar la rutina.
Tener responsabilidades cotidianas y sentirse necesario puede influir positivamente en el estado de ánimo y aportar una sensación de propósito.
Menos estrés y más bienestar
Diversas investigaciones señalan que interactuar con una mascota puede favorecer la liberación de oxitocina, conocida como la “hormona del vínculo”, y contribuir a reducir los niveles de estrés.
Acariciar a un perro o un gato, jugar o simplemente compartir un momento de tranquilidad puede transformarse en una pausa beneficiosa para el bienestar emocional.

Adoptar también implica un compromiso
Aunque los beneficios son muchos, adoptar una mascota nunca debe ser una decisión impulsiva.
Un perro o un gato necesita alimentación, atención veterinaria, tiempo, afecto y cuidados durante toda su vida. Antes de dar el paso, es importante evaluar si se cuenta con los recursos y la disponibilidad necesarios para garantizar su bienestar.
En el caso de las personas mayores, también puede ser útil conversar con familiares o personas de confianza para organizar una red de apoyo que pueda colaborar ante una enfermedad, un viaje o cualquier situación imprevista.
Además, no todas las mascotas son iguales. En muchos casos, adoptar un perro adulto o de menor tamaño —o incluso un gato— puede adaptarse mejor al estilo de vida y a las posibilidades de quien adopta.
Nunca es tarde para una nueva compañía

La edad, por sí sola, no debería ser un obstáculo para adoptar una mascota. Cuando la decisión es responsable y se toman en cuenta las necesidades tanto de la persona como del animal, el resultado puede ser una relación que enriquezca la vida de ambos.
Porque, muchas veces, quien cree que está brindando una segunda oportunidad descubre que también está encontrando un nuevo compañero para disfrutar cada día con más movimiento, afecto y bienestar.
